Mal del puerco

Amigos cada inicio de semana aparte del ánimo con el que llegamos a la oficina, sabemos que una vez que entremos nuestro ánimo tiene que cambiar porque te puedes encontrar con la de recursos humanos, con la o el que te cae mal o peor aún con algún licenciado y antes todo amigos, lo que nunca podemos permitir es quedar mal en frente de los jefes. Así que te dedicas a mantener una buena “actitud” y a sobrellevar la mañana de la mejor manera.

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Y así pasa el día, en general logras pasar las horas bien libradas, sin ningún problema hasta que llega la hora de comer y aquí es donde empieza el problema. Es un cuchillo de doble filo, puedes aprovechar la hora para platicar de lo ocurrido el fin de semana comer bien, etc. o por otro lado puede que a esas alturas del día  estés lo suficientemente desesperado por salir que no piensas en nada más que en comer, no te preocupas por mucho y terminas comiendo más rápido de lo usual, cuando menos te das cuenta empiezas a sentirte extraño, con sueño sin ganas de hacer nada más que dormir, tu cerebro ya no funciona bien por más que intentes y es ahí cuando tocaste fondo, no hay marcha atrás, lo que acaba de pasar es lo que llamamos “el mal del puerco”.

La única manera de salir es dormir una siesta mínimo sin que el jefe se entere, lo peor es que no hay lugar en donde puedas dormir y a tu jefe se le ocurre pedirte un sinfín de cosas que sólo hacen que quieres estar muerto.

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Así es, por lo general 98% de estos casos no acaban bien ya que tienes que regresar a trabajar, así que traten de administrar bien sus tiempos y evitar que este mal los ataque.

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