Vida de oficina saludable

Ya sabemos que la obesidad y el sedentarismo son unos adjetivos que nos quedan a los mexicanos o eso dicen las estadísticas, y también sabemos que la vida de oficina no ayuda mucho a evitar estos problemas pero como soy un Godínez de otro nivel le comparto mi sabiduría para no ser parte del montón y poder tener una vida saludable (dentro de lo que se pueda) en la oficina.

Primero que nada, no seas flojo y levántate más temprano para hacerte de desayunar porque no me vas a dejar mentir que te ha pasado: te levantas tarde, sales corriendo y lo único que puedes hacer es comprarte una torta de tamal en la esquina y eso mis queridos amigos, no es muy saludable que digamos.

Toma mucha agua, llévate tu botellita y si eres codo como para comprar una diario hasta puedes rellenarla en tu oficina, cualquiera que sea el caso tienes que tomarte tus 2 litros de agua recomendados al día, lo cual da paso al siguiente consejo: estírate.

Y tú dirás, ¿qué tiene que ver tomar agua con estirarme? Tiene todo que ver ya que al tomar más agua, te darán muchas más ganas de ir al baño a cada rato y te lo digo porque eso me pasa, y no me quejo porque hay veces es que ya solo se mueven mis ojos y mis manos y el resto de mi ser también necesita movimiento. Obviamente también tienes que estirarte haciendo movimientos suaves de brazos, hombros y cabeza, por lo menos.

Y para esas 2 horas antes de salir a comer que comienzan los antojos y retortijones en el estómago, llévate una fruta o dos o las que quieras, solo no te lleves medio mercado, no exageres. La fruta te ayudará a entretener tu hambre en lo que llega la hora del plato fuerte y dejarás de comer esas papitas que ahora se encuentran en esas lonjitas. Sí, no te hagas que bien que las tienes.

Espero que mis grandes consejos te sirvan y más que nada, que los apliques porque no sirve nada leer sin poner manos a la obra.

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