Enemistades en la oficina

Seguramente han escuchado y/o dicho esa frase de “no soy monedita de oro para agradarle a todos”, ¿cierto? Pues este dicho es 100% verdadero y seguramente te dolerá leer esto si eres de las personas que se desviven tratando de ser amigo de todos y todas en tu lugar de trabajo; si no es el caso también es momento de que seas honesto contigo mismo y aceptes que nunca, jamás le vas a caer bien a todos.

Nunca faltará esa persona que te odie con odio jarocho, o al menos no se siente muy alegre con tu presencia, sea que le hayas causado algún mal con o sin intención, o no: siempre existe alguien que te mira con desprecio detrás de una sonrisa “amigable”.

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Estas situaciones se pueden dar por varias razones: en verdad te pasaste y le hiciste algo a propósito que para ti no tuvo mucha importancia pero para esta persona si, le causaste problemas sin querer y ni cuenta te diste, eres el más fregón de la oficina, el papas fritas, el máster y te tiene envidia de porque por más que se esfuerce jamás podrá tener un poco de tu genialidad, o qué se yo.

Aquí lo importante es saber cómo lidiar con estas situaciones, y desde mi punto de vista siempre es bueno evitar hablar mal de otras personas porque en esta vida nunca sabes en quién confiar, ya sé, suena un poco paranoico y extremo pero es la realidad, créanme, lo sé por experiencia propia.

¡Ah! Y piensa bien, porque seguramente a ti también te debe caer mal alguno de tus compañeritos laborales, no te hagas.

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