Relación Tupper-Godínez

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Lo sé, el tema de hoy, aunque para muchos parezca una broma y algo sin importancia, para nosotros es todo lo contrario, amigos. Traer los sagrados alimentos a la oficina es algo muy serio, complicado y a veces hasta imposible.

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Empezando por los contenedores. Si eres de los que aún vive con su mamá, entonces te sentirás identificado y es que tienes que cuidar el tupper más que a tu propia vida (literal). No le puede pasar ¡absolutamente nada!, no importa si lo regresas sucio. Lo que jamás debes de hacer es romperlo o, peor aún, perderlo porque casi justifica que te corran de la casa.

Ahora bien, que el tupper llegue intacto a la oficina es otro tema aparte, esto requiere de inteligencia y de estrategia, desde que sales de tu casa. Debes asegurarte de que quede muy bien protegido, aparte de las cuatro bolsas que ya le pusiste, sólo por si acaso. Nunca sabes cuánta gente estará ese día en el Metro y todo puede pasar, se puede voltear y hacer un desmadre, porque toda la comida se mezclará. De tanta gente que hay, ya no sabes ni cómo es que sigues respirando, y cuando por fin logras salir (una estación después), te das cuenta que el tupper se ha abierto, y ahí si estás completamente arruinado, ya para qué llegas a la oficina así.

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Digamos que un Godínez, simplemente no es Godínez, si no es uno-mismo-con-su-tupper. Es nuestro deber cuidarlo y protegerlo, por sobre todas las cosas.

@AgendaGodinez

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