Los que nacen pa’ maceta, del pasillo no pasan

En el universo Godínez existen cientos y cientos de ejemplares de esta raza tan peculiar, pero, hay algunos que están solo para tomarlos como malos ejemplos –cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia–. Nosotros les contamos quienes son los nueve empleados que nunca triunfan en el trabajo.

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El cobarde: Son esos personajes que están buenos pa’ echarle la culpa a otros, pero no para afrontar sus culpas y responsabilidades; es común tener miedo de las consecuencias de cometer un error, pero ese no es el problema, sino que estos chavos no buscan afrontarlos, y sí una vía rápida para salir de ellos. Seguro ya están ubicando a ese compañero.

El negativo: Siempre hay alguien en la oficina que, con solo verlo, tenemos ganas de llorar, y no por su aspecto físico, pero sí porque su actitud es tan mala, que todo a su alrededor es malo; no es raro que sea él o la de pocos amigos, o a quien nunca invitan al tianguis de los viernes. Todo está mal para ella o él.

El arrogante: Pasados de presumidos y con un ego que les mide de la cabeza al cielo –si son chaparritos son peores–. Todo lo que se diga o haga, y tenga la más mínima relación con ellos, siempre ha de ser un reto u ofensa, aun cuando esto no sea de su incumbencia. La arrogancia es solo una muestra de falsa confianza, y enmascara fuertes inseguridades.

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El borrego: ¿Han escuchado la frase: “como borregos al matadero”?, estas personitas son exactamente el claro ejemplo; son aquellos que no tienen opinión propia, todo lo han de hacer del mismo modo; son los empleados ideales para cualquier jefe mandón. Tengan cuidado en ser como ellos, trabajen y busquen formas de innovar los procesos que realizan. Sean la oveja negra.

El navegante: Tal como lo hace un barco, tienen la habilidad de cambiar rápidamente de opinión, y su más grande súper poder, es el de justificar la falta de avances, o la falta de oportunidades. Se quejan del puesto que tienen, pero no hacen nada para cambiar su situación. Por favor, no sean como ellos o, si son así, cambien del mood quejoso a uno trabajador.

 El temperamental: Es normal que algunas veces estemos enojados y nos desquitemos con alguien más, y eso es el gran defecto de estos chavos; piensan que el resto de las personas son las culpables de lo que están pasando (si es esto malo). Proyectan su rabia en los demás. 2002

El pobrecito: Las tragedias en el mundo Godínez son muchas, pero a estos chavos les pasan todas y al mismo tiempo, no es raro que eviten asumir la responsabilidad de sus actos. No ven los obstáculos como formas de mejorar, sino como excusa para todo lo malo que pueda pasar en su vida.

El puerquito: Su situación es la más triste, son aquellos a quienes les encargan todo, a todas horas y con urgencia, para antier; ellos creen que están haciendo méritos para con el jefe, sin embargo, la realidad es que cada día pierden el respeto del mundo. ¡No se dejen!

El perdón: Está bien pedir perdón, pero hacerlo en exceso es solo una muestra de falta de confianza en nosotros mismos, y es molesto para nuestros superiores. Las personas con este problema temen al fracaso, y creen que pedir perdón es una red de seguridad. Lo malo de esto es que disminuye el valor de su trabajo. Moderen sus perdones.

¿Se identificaron? no se pongan tristes, mejor cambien esa actitud y conviértanse en un ganador.

@agendagodinez 

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