¿Cómo no ser un jefe tóxico sin morir en el intento?

Sin lugar a dudas, en algún punto de la vida puede ser que, a una persona que se encontraba en puestos menores, le llega el momento de escalar poco a poco, es el ciclo de la vida profesional. Y es un ciclo justo, pues, es mejor saber cuáles son las condiciones laborales de los puestos pequeños, para que al llegar al puesto de jefe puedas tener dicha perspectiva, seas comprensivo y entiendas mejor el ambiente laboral. Sin embargo, suele suceder que cuando los jefes no han pasado por cargos mucho más pequeños con anterioridad, pueden ser menos comprensivos, menos empáticos, y aquí es donde entra la figura del llamado “jefe tóxico”.

Pero bueno, esto no es definitivo, en el terreno laboral puede haber de todo, por eso es que hablaremos sobre los jefes tóxicos y cómo no llegar a convertirse en uno.

Vamos al grano, para que un jefe sea considerado como “tóxico”, no tiene que ser déspota, mal hablado, ni chocante, pueden existir acciones pequeñas o conductas que reflejen esta toxicidad tan sonada.

Algunas acciones que pueden llegar a hacer a un jefe tóxico son las siguientes. Existe una práctica llamada micromanaging y consiste en estar detrás de los empleados todo el tiempo, sobre todo comienza cuando se está ayudando en tareas complejas.

Es algo bueno recibir ayuda, pero cuando esto ya sucede todo el tiempo, se crea un ambiente laboral en el cual los empleados se vuelven dependientes de las órdenes del jefe y no utilizan ni sus propias ideas, o creatividad, sólo esperan las órdenes. Aquí también entra el feedback negativo, o sea el que descalifica en sí todo el trabajo de los empleados, en vez de ser una retroalimentación necesaria.

En segundo lugar está la necesidad de preocuparse por los resultados del trabajo, además de brindar un trato humano a los subalternos. Si los empleados saben que los jefes no se preocupan por los resultados, tampoco trabajarán en mejorar su rendimiento, y si no se da un trato humano a los trabajadores, no se puede esperar que ellos sean corteses, y que guarden respeto hacia el jefe.

También se debe pensar en motivar a los empleados y reconocer sus logros, pues está mal dar por hecho que ellos lo saben de sobra, y podría ser que pierdan la motivación para laborar.

Aquí también entraría el ignorar las sugerencias de los empleados, y desacreditar sus ideas por falta de experiencia. Este punto es sustancial, puede ser que, precisamente, por medio de sus buenas ideas y talento sea que un empleado escale de posición.

Por último están los jefes que no se preocupan por tratar de mejorar la relación con sus empleados “problemáticos”, de forma que no se trate de ignorarlos, ni mucho menos, sino hablar con ellos, entender sus motivaciones, o mejor dicho, saber cuáles son, si las tienen y si se puede ayudarlos.

En conclusión, godilectores, un buen jefe no sólo es aquel que sabe más, ni el que es mejor que todos en todo, un buen jefe es aquel que tiene las herramientas de liderazgo, quien reconoce el trabajo y esfuerzo de los demás. Sobre todo sabe ser ecuánime y no se deja llevar por sus emociones al 100%, sino que crea un balance entre lo profesional, y lo humano. Pongan atención en esto y les aseguramos serán unos jefes con toda la onda.

Fuentes:

 

 

Isora Solutions, “3 consejos para dejar de ser un jefe tóxico”,[Fecha de consulta: 21/02/2022]. En:

 

Marketing Directo, “7 comportamientos tóxicos que terminan haciendo malos a los jefes buenos”, [Fecha de consulta: 21/02/2022]. En:

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